Deconstrucción técnico-teológica
XXI. Deus est tenebra in anima post omnem lucem recita.
La oscuridad que nos rodea e integra es la todopoderosa soberana de nuestra esencia; a ella debemos la muerte que rodea al océano de lo que llamamos "vida". Aterrados y sometidos a la atracción de la noble diosa.
La nada y la tiniebla; próximas y distintas; la primera, ausencia; la segunda, posibilidad primigenia. Una filosofía creadora; una simiente para el futuro. Yaciendo magín ante el umbral.
Léon Spilliaert; Egon Schiele. Jean Delville. William Degouve de Nuncques; Sefarino Macchiati. Francis Bacon.
Edgar Allan Poe; Justinus Kerner; August Strindberg. Annie Besant; C. W. Leadbeater. Herman Hesse; W. B. Yeats.
Arvo Pärt.
Teología de la imagen; simbolismo y expresión al borde de un precipicio agrietado. Alucinación frente a un espejo opaco. Piedades tordas entre las páginas del manuscrito iluminado. Una abstracción y un simbolismo progresivos; en dirección al yo interno. Nietzsche, Freud, Kafka: un nuevo mundo. "La marca de Caín" liderará una nueva generación de solitarios perturbados, a la lumbre del siglo XX.
La contemplación del reflejo interno trasciende y subyace al espejo. Un espejo que siempre cumplió con su papel protagonista en las artes mágicas. El espejo nos obliga a mirar aquello que llevamos en nuestros senos santos y saneados. Atravesar el corto trecho que nos separa del laberinto tubular. En la marea que amenaza encontramos la llave que desentraña la madeja de misterios. Arte y esoterismo aúnanse para embellecer el común desvelo.
Los trozos de espejo roto actúan como punto de fuga del conjunto. La palabra revestirá una especial cabida en la exposición de volúmenes de magia científica.
El espejo y el autorretrato designan realidades observadas desde sus extremos. "Somos la tiniebla que permanece tras toda luz". Una vez alcanzado el reverso del espejo, seremos capaces de conocernos sin obviar nuestro oscuridad. Así los sueños: nuestro mundo onírico es fuente de conocimiento. El método de autoconocimiento será para nosotros la de-construcción de la propia imagen, su fragmentación y el desmantelamiento. Los colores más puros, el blanco y el negro, marcarán el comienzo de nuestra empresa.
A vision, Yeats.
Occult Chemistry, Leadbeater & Besant.
Traité Élémentaire de Magie Pratique, Papus.
The Fall of the House Usher, Poe.
"Designed to bring light the hidden things of Darkness", Lucifer. A Theosophical Magazine.
Nuestra gnoseología adoptará la Celestographia como ciencia primordial. Demian, homúnculo; el héroe paradigmático producto y producido.
Deconstruyamos a Spilliaert
Deconstrucción de un autorretrato para alcanzar la realidad primaria e íntima del yo. Las líneas primarias y rectas guardan una representación primordial del sentido que somos. Más allá es más adentro. Deconstruyendo ganamos conocimiento acerca de la tiniebla que en realidad somos.
Se tratará de un pliego, tabla o lienzo de un metro y medio, donde pondremos y reflejaremos lo que somos, lo que ellos eran. La luz tras el contraste blanco-negro.
Medias las líneas puras imitamos la materia primordial de la que enteramente está forjada nuestra experiencia. Nos hacemos eternos.
A través del espejo nos representamos el mundo que somos. Obligar al espectador a que se deconstruya mirando su reflejo.
El verdadero autoconocimiento se halla partiendo de nuestra forma y contenido. Partiremos de mapas internos haciendo uso de nuestra realidad reflejada. Toda realidad es reflejada, ya sea en un espejo, en nuestra menta o en la mente de otros. El enigma de nuestra realidad en acto en potencia se nos manifiesta diáfana a través de lugares interiores.
Los mapas; laberintos oníricos. Lo que somos o podremos ser. El espejo del alma refleja a su vez los reflejos en los espejos físicos. El cristal nos devuelve la mirada, invitándonos a la pregunta, a interrogarnos acerca de la realidad desvelada; la realidad aparente; la realidad oculta.
"Somos la tiniebla después de toda luz".
En esta máxima encerramos el final del laberinto. Tenemos acceso a través de nosotros y en nosotros, a aquella oscuridad cuyo círculo se encuentra en todos y en ningún punto del espacio. Desde todos los segundos partimos a la eternidad. Nos dice el Liber.
II. Dios es una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna.
Deconstruimos, reconstruimos: "Somos una esfera infinita cuyo centro se halla en todas partes y su circunferencia en ninguna". en nuestra realidad individual hallaremos la Realidad cosmológica, entroncando con la vieja verdad alquímica del Secretum Secretorum: "Quod inferiora superioribus et superorioribus et superiora inferioribus et superiora inferioribus respondet".
La laboratorio mágico
El ocultista, es decir, aquel que quiere dar luz a lo que se halla escondido, desea y añora un reflejo en el que descubrirse y descubrir la realidad informe. El instante supremo en el que todo se desvela, dejando paso a las líneas maestras de la creación.
Los haces de luz se difuminan creando el conjunto.
El espejo como punto de fuga para la experiencia mágica.
El reflejo y la construcción del espacio irán de la mano.
Deconstruyendo el diagrama mágico nos topamos con la representación lineal de la experiencia.
Experiencia y oración se aúnan en el ocultismo moderno, donde la vivencia estética y el sentido se reúnen.
El laberinto de líneas de luz construye la experiencia del laboratorio.
Tercera premisa: "Somos en todas partes y en cualquier parte de nosotros mismos".
La focalización de la experiencia se vierte sobre la mesa, enfrente.
Un espacio-vórtice envolvente, de grandes dimensiones. Engendrar y delimitar una experiencia del absoluto que nos devuelva la mirada.
"Somos la eternidad que actúa en sí, sin dividirse ni determinarse".


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