El destino ha querido que descendáis al mundo subterráneo
En ese hipogeo cristalino encuentra acomodo el cuento infantil y la inocencia del niño pícaro. La literatura se hace juego a partir de ese momento. En ese espacio fantástico tienen cabida muchos formatos: el juego de rol tradicional y electrónico, la prosa poética y el realismo mágico y la lírica. En James Hillman hallo consuelo psicoanalítico, lo mismo que en Blade Runner acomodo. Lo concibe como una noche sin estrellas familiar, donde el horror de la pirámide y los andamios que la circundan encierran vacíos laberintos en los que momias y espíritus yerran penando. En esos países macabros transcurro en automóvil condenado al precipicio, sus acantilados me franquean; y el mar siniestro, inabarcable y eterno, pugna por arrastrar y revelar sus secretos abisales. En ese mundo bulle y pulula la niebla de los monstruos; la vida y la muerte tiempo ha que abandonaron sus disfraces, dando a luz a la tormenta del secreto; allí donde sólo mora lo muriente y lo viviente se acurruca en d...