Redimiendo a Cioran
Rust Cohle no es el fanático ni el filósofo pirrónico contemplativo del que habla Cioran en su Breviario de podredumbre. Su afán de imponer una voluntad de justicia vengadora no deviene de convicción adjetivada alguna; su desprecio por el mundo y el común de los hombres no va a la zaga del desplegado por Cioran en esta y otras obras y, sin embargo, sus hazañas heroicas permanecen intactas en la pureza del anonimato; en el amor a su hija muerta. Su furia no nace de una adjetivación del mundo; en su lucidez, no se decanta por la mera contemplación. Rust actúa contra los malvados, siéndolo él mismo.
Responsabilidad. Rust es una persona responsable, es decir, autoconsciente y consciente de los otros. Es consciente de la podredumbre de la experiencia biográfica y del error consustancial al fenómeno humano. Y siendo consciente, actúa en consecuencia. La responsabilidad es netamente superior a la convicción fanática o la desintegración nihilista; superior a la contemplación asqueada del escéptico o del existencialista. Su filosofía schopenhaueriana deviene sin pretenderlo en una suerte de humanismo oscuro cuyo relato hagiográfico se centra en un Cristo redentor que, conociendo imposible la redención de los hombres, decide descender de la cruz cabizbajo, armado con un revólver.
El 'rustismo' es un humanismo, debería de llamarse nuestra nueva obra.

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